Yo lo que quiero es bailar. Concha Velasco

Cartel Concha Velasco Yo lo que quiero es bailar
Interprete: Concha Velasco.
Dirección: José María Pou.

Texto: Juan Carlos rubio (sobre biografía y relato oral de Concha Velasco)
Piano y Vocal: Xavier Mestre.
Violín, teclado y Vocal: Tomàs Alcaide.
Saxo, bateria y vocal: Roger Conesa.
Contrabajo y Vocal: Xavi Sánchez.
Dirección musical y arreglos: Xavier Mestres.
Voz en off: Salvador Vida.
Escenografía: Eugenio Szwarcer.
Iluminación: Juanjo Beloqui.
Sonido: Jordi Ballbé.
Vestuario: Nina Pavlowsky.
Video: Eugenio Szwarcer.
Coreografía: Joan María Segura.
Producción: Grup Focus.

Sinopsis:
Concha Velasco en estado puro. Frente al público. Sin intermediarios. Tras muchos años de carrera frenética, Concha hace un alto en el camino y se sienta con el público (con su público) a reflexionar, a hablar de su carrera, de sus personajes, de las obras que ha hecho (y de las que no ha hecho, también), de los éxitos y de los fracasos. Concha cuenta y Concha canta. Y entre canto y cuento nos lleva de la mano por una de las carreras de más éxito del teatro, el cine y la televisión de este país. Un viaje que va de la actriz indiscutible de hoy a la adolescente de sus inicios, cuando tímida e introvertida, pero terca y voluntariosa, se enfrentaba al oficio con un único deseo: “Yo lo que quiero es bailar”.
José María Pou   

 Del 17 de octubre al 9 de diciembre

De Miércoles a Domingo.
 Entre 28.50 y 32.50 euros



Crítica:

Valga decir, que todo lo que habíamos oído y leído de este espectáculo eran halagos a la artista vallisoletana. Al entrar al patio de butacas, en una vista rápida nos dimos cuenta de que pocos eramos los que no teníamos más de sesenta años, era algo que nos esperábamos, Concha lleva casi sesenta años sobre los escenarios y a sus casi 73 años (los cumple en diez días), es historia y leyenda viva del cine y del teatro de nuestro país. 

En Yo lo que quiero es bailar, la Velasco se pone frente a su publico sin intermediarios, como el mismo José María Pou, nos dice. Concha tenía ganas de hacer algo así de homenajear a quienes le han acompañado a lo largo de su vida, actores, productores, directores, sus personajes su publico y de por su puesto a ella misma. Concha nos lo cuenta, nos lo canta y nos lleva en un divertido viaje por su vida para que sepamos su versión alegre y positiva de la vida, en las dos horas que está sobre el escenario de el Teatro La Latina. Ataviada únicamente con una blusa blanca y unos zapatos rojos, vemos tras unas infinitas medias negras la belleza que aun conservan sus piernas, pasaporte inicial al éxito de Concha Velasco, que sin perder el brillo de sus ojos, nos hace un repaso de como paso de ser la Chiti, una niña que solo quería bailar y ser artista, a serlo y para ello nos hace referencia con mucho arte y humor de sus éxitos y fracasos.

Al principio he comenzado diciendo que la media de edad de los asistentes era alta, es su publico de toda la vida, un publico que a lo largo de los años ha visto pasar muchos artistas y pese a todo se mantiene fiel a esta artista, y esto es la mejor crítica que puedes recibir, que la gente siga contigo después de tantos años. Pero este espectáculo no tiene edad cualquier joven que vaya, disfrutará con ella, simplemente escuchando y aprendiendo el como los sueños hay que perseguirlos. Dice a lo largo de su monologo que los artistas pasan por cinco fases, en la primera cuando te nombran y aun no eres nadie en este mundillo, preguntan. ¿Concha?, ¿Quien es Concha Velasco?, en la última te han olvidado y estas preguntas se repiten. Lo dice ella aunque nosotros sabemos que pasarán muchas generaciones para que Concha entre en esta última fase, si es que llega a entrar.

La Chiti, nos conquistó anoche, nos hizo reír y recordar con sus vivencias, nos trajo a la memoria sus películas, sus momentos que no son tan lejanos a los nuestros ni a los que nos han contado nuestros familiares y todo ello, lo logra sacando el lado positivo. 
De todos los homenajes que hace a personas que se han ido cruzando en su vida, ayer destacó uno, Emilio Aragón "Miliki", Concha hacia un alto en medio de la función para darle la despedida, gracias a Concha, que volvió a acordarse de el al final de la obra, Miliki se llevo un sonoro aplauso desde el teatro La Latina. Grande Miliki, grande Concha.

La chica ye-ye, hace que el publico acabe la función en pie, bailando, celebrando con ella este monologo-musical homenaje.

Sin duda se trata de un espectáculo muy recomendable, sin edad mínima para ir a verla, pese a lo que pueda parecer. Pues al contrarío cuanto más jóvenes seamos, más podemos aprender de ella.


Si tu ya la has visto o quieres verla déjanos tu comentario. En Butaca Par nos interesa tu opinión.

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