Shirley Valentine


Interprete: Verónica Forqué.
Dramaturgia: Willy Russell.
Dirección: Manuel Iborra.
Producción: Carlos Lorenzo.
Adaptación: Nacho Artime.
Escenografía: Andrea D’Odorico.
Iluminación: Felipe Ramos.
Estilismo: Juan Ortega.
Fotografía: Luis Malibrán.
Marketing y ventas: Iñaki Sarriugarte. Gretahelps
  
Manuela Malasaña, 6
Metro: Bilbao.



Sinopsis:

Shirley Valentine vive en Liverpool, es a primera vista una mujer de las tantas amas de casa entregadas a casa y su familia, una de esas tantas mujeres, que  han dado su vida por los suyos y que podemos encontrar en millones de hogares de mundo.

A través de sus conversaciones con la pared, su mejor amiga, iremos conociendo en que se ha convertido su vida. Una vida llena de soledad tras haber criado a sus dos hijos y encontrarse en medio de un matrimonio fracasado. Ella se caso por amor, pero su marido como tantos otros "cambio" y resulto ser autoritario, machista, maniático y egoísta. Con idénticas dosis de humor y razón iremos viendo cómo ha ido dejando escapar el amor y la vida.
En este punto aparece la oportunidad de irse a Grecia de vacaciones con una nueva amiga que tiene y que se ha divorciado recientemente. Es entonces cuando Shirley se replantea su vida. Finalmente se va sin avisar y estas vacaciones cambian totalmente sus puntos de vista sobre la vida, el amor, la convivencia y ella misma. Intentará saber qué fue de aquella Shirley soltera y si la puede recuperar…

  
Crítica:

No eran aun las ocho, estábamos expectantes por cómo nos sorprendería la adaptación de Nacho Artime de la obra de Willy Russell que fue llevada al cine por Lewis Gilbert en 1989. La sala se va llenando y entre los asistentes, vemos que muy cerca de nosotros están Ana Belén y María Barranco no eran los únicos personajes del mundo del espectáculo que había en las butacas del Teatro Maravillas, pero de ellas fuimos testigos de cuanto disfrutaron pues no pararon de reír ostensiblemente.

Shirley Valentine se estreno hace 25 años y aunque son muchos los logros que las mujeres han logrado durante estos años, está historia sigue lamentablemente siendo igual de fresca y actual.
Todos conocemos por lo menos a una Shirley en nuestro círculo más cercano. No tendríamos que rebuscar mucho para encontrar alguna. 

Tras la independencia de sus hijos, a los que se ha dedicado en cuerpo y alma para que no les falte de nada, solo queda una mujer, una cocina y una vida perdida en la dedicación a las labores del hogar,  en la satisfacción a los hijos, en complacer a su marido, ese hombre que habita en la misma casa y que con el tiempo se ha convertido en un extraño con el que tan solo quedan recuerdos en común. ¿Os suena la historia?, quizás sí, pues es la historia de millones de mujeres, el mundo está lleno “Shirleys” y esté es un homenaje a todas ellas, un homenaje y una luz de esperanza, pues el personaje interpretado magistralmente por Verónica Forqué abre una puerta a la esperanza, una luz que muestra el camino a seguir, una demostración de que nunca es tarde por muchas huellas que nos haya dejado la vida para recuperar el rumbo y volver a ser feliz.

Verónica Forqué parece haber nacido para esté papel, se enfrenta durante casi dos horas al público, lo hace sola y en ella nos va presentando a los diferentes personajes que forman parte de su vida. Lo hace mientras prepara la cena a su marido unos huevos con patatas que cocina sobre el escenario y que olían divinamente, a esas horas mi estomago me dijo que si Joe no se los va a comer el haría buena cuenta de ellos, pues tenían una pinta estupenda. Y es qué el teatro es magia se palpa, se siente y en esta obra también se huele y su aroma es a cena recién hecha. 
Dentro del cuidado decorado, Verónica Forqué despliega sus mejores armas interpretativas. Llena de fuerza, nos cautivó desde el primer minuto. Giros de voz, miradas al vacío, iluminadas con el eterno brillo de sus ojos, la inocencia característica que siempre mantendrá en su sonrisa, su naturalidad y el enorme talento que atesora, la permiten guardar en todo momento el equilibrio entre el humor y los sentimientos. Todos estos ingredientes son empleados para que el resultado final sea exquisito. Además las reflexiones de Shirley están cargadas de una agridulce verdad y logran una compenetración con el público de las que pocas obras pueden presumir. 

En definitiva, desde ayer Shirley Valentine se ha convertido para nosotros en una obra imprescindible, una recomendación segura, para los amantes del buen teatro.




Comentarios

  1. Yo también la vi hace un par de semanas. Me encanta Verónica :)

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